Vivo cerca de Mesa y López y trabajo cerca de la plaza de las ranas.
Soy de los afortunados cuyos principales lugares de concurrencia están en el cetro de la ciudad,separados por una linea recta y en llano, con lo cual mis problemas de movilidad son mínimos. O eso pensaba yo.
Como es lógico para una persona de mi edad y con esas condiciones territoriales, el transporte más efectivo, ecológico, sano y barato es la bicicleta.
Lamentablemente, en 4 meses me han robado ya 2 bicicletas. Nadie tiene la culpa de eso, salvo yo mismo, porque sabiendo que la ciudad está plagada de chorizos - y de gente que si ser chorizos está desesperada -, no invertí en sistemas antirobo más caros y potentes, dejando mis bicis en custodia de unas ineficaces líneas de acero de 5 mm. que al parecer son pan comido para los robos. Pero es que ciertamente me daba grima gastarme casi 50€ e un antirobo atómico para unas bicis que no pasaban de 70€. En cualquier caso, culpa mia, lo asumo.
Indeciso sobre comprarme una tercera bici, veo que el ayuntamiento anuncia a bombo y platillo la puesta en marcha del servicio Bybike, gratuito y gestionado directamente por el Ayuntamiento, sin itermediarios al menos "de momento".
Conozco mi ciudad y la gente que la habita, de modo que intuyo que esto será una medida electoral más, y que después de las elecciones, cuando ya se hayan apuntado el tanto de la puesta en marcha del servicio, si continúa el mismo consistorio, se lo adjudicarán a una empresa privada, y si hay cambios, pues que el marrón se lo coma el que llegue. En cualquier caso lo más previsible es que en cosa de 3 o 4 meses las bicis estén inservibles y el servicio abandonado, o bien en manos privadas que ya se encargarán de cobrar por él, funcione bien o mal. Ojalá me equivoque.
Pero el caso es que pensé en disfrutar del servicio mientras dure, aunque sea poco, y mientras tanto voy ahorrando para la tercera bici y su candado atómico. E ilusionado como un chiquillo chico, procedo a informarme sobre el protocolo para convertirme en un orgulloso usuario.
Bybike LPA es muy activo en redes, aunque sólo para autobombearse, de modo que acudo a su Facebook para informarme de todo y actuar en consecuencia. Y ahí empieza mi ginkana de sisabores:
1-. Anuncian que el servicio comenzará el 23 de marzo, pero que uno puede hacer una preinscripcion en las oficinas de sagulpa o en las oficinas de guaguas municipales desde el día 19, y activar su tarjeta LPAmovilidad. También puede uno inscribirse por la web para agilizar los trámites, pero a las oficinas hay que ir sí o sí para la activación de la tarjeta. Pues nada, me inscribo vía web, y el 19 me planto en la oficina de guaguas del teatro, que es la que mejor me viene por proximidad al curro. Y allí la señorita de ventanilla me dice que naranjas. Que aún ellos no lo hacen y que tengo que ir a las oficinas de sagulpa, que me quedan a tomar por saco. Primera pérdida de tiempo. Lo digo en el Facebook, y me piden disculpas. Vale. Yo prefiero esperar al día 23 que desplazarme a las oficinas citadas, pero antes pregunto si a través de la aplicación para móviles se pueden desesenganchar las bicicletas. Me dicen que sí, pero resulta que tengo un Iphone, y la aplicación aún no está disponible para IOS. Me vuelven a pedir disculpas que, diligentemente, me vuelvo a envainar.
2-. Espero al día 23 y voy tempranito a la oficina de guaguas otra vez, donde esta vez sí, me dan de alta y me activan la tarjeta. Privao me quedo. Y de nuevo como un chiquillo chico acudo raudo a la estación de bicis más cercana, que es la del gabinete literario. Son las 9:35 del día 23, y al llegar no hay ninguna bici en la estación. Me extraña que la gente sea tan madrugadora, y me pongo en contacto con Bybike a ver qué pasa. Me dicen que por la lluvia, la estación está inactiva porque no tiene suministro eléctrico y que por eso no han puesto las bicis, pero que el técnico está en camino. Yo que, insisto, conozco mi ciudad y la gente que la habita, ya deduzco que este problema lo tienen desde el día anterior, y lejos de informar de él por el facebook para que la gente no pierda el tiempo, se lo callan y nuevamente piden disculpas que me vuelvo a envainar. Parece que el facebook solo sirve para contar mentirijillas atocomplacientes. Como también sé que eso de que "el técnico está en camino" no es más que una mentira "piadosa" (en esta ciudad un técnico NUNCA está en camino, y si lo está es el camino de la aldea), desisto y lo dejo para mañana. Bastante tendrá el "técnico" con atender los miles de problemas que da este ciudad un día de lluvia como para venir cagando leches a arreglar una parada de bicis. Efectivamente mis pronósticos se cumplen, y a las 21:30 de la noche del día 23, la parada seguía inactiva. Me piden disculpas que me vuelvo a envainar. Y yo ya lo dejo todo para el día siguiente.
3-. día 24. Me hago un plan que consiste en coger una bici en la estación de torre las palmas para ir al trabajo. La intención es dejarla en la estación del gabinete, pero como sospecho que esta estación todavía estará inactiva (como así ha resultado ser) y no quiero verme llegar hasta allí para no poder anclar la bici y tener que volver hasta la biblioteca de la avenida caminando más que un tonto para ir de nuevo a mi puesto de trabajo, decido que la voy a dejar directamente ahí, en la biblioteca y luego camino por triana hasta el curro. El caso es que llego a torre las palmas y veo todas las bicis colocaditas. Huy, mal rollo. Vamos a probar. Y efectivamente, la estación no funciona. Nigún tótem reconoce mi tarjeta y ahora no se si es que la activaron mal, o que simplemente la estación está rota. Llamo al teléfono de averias y lo comunico, pero allí tampoco saben cual es el problema. Me piden disculpas que me vuelvo a envainar y me istan a que llame al teléfono de información y que reclame. Eso hago, y cuando le he explicado el problema al señor que me atiende, aprieto el paso hasta la estación del ayuntamiento para ver si somos capaces de esclarecer si el problema es de la estación o de la tarjeta.
4-. Llego al ayuntamiento y veo algunas bicis, pero no todas, por lo que deduzco que alguien las está usando. Pruebo en el primer totem y MILAGRO!!!! funciona!!! y desengancho la bici. Mi tarjeta funciona!!! Me subo todo privao y no pedalea. Me bajo y veo que la cadena está suelta. Intento recolocarla yo mismo, pero las placas publicitarias me impiden acceder al piñón trasero, y no llevo herramientas encima. Vuelvo a enganchar la bici y llamo para dar parte. Me vuelven a pedir disculpas que me vuelvo a envainar, y pruebo de coger otra bici, pero vaya, ningún otro tótem funciona, y tienen la pantalla led llena de agua. Me vuelven a pedir disculpas que me vuelvo a envainar. En este punto ya estoy un poco mosca porque voy a llegar tarde al curro, e imagino que mi interlocutor al otro lado del teléfono lo percibe, por lo que me sugiere que sea comprensivo, que es el segundo día y tal y cual. Le digo que sí, que comprensión toda la del mundo, pero que ya estoy un poco cansado de tantas disculpas, y si no pueden garantizar el servicio, pues que no lo anuncien a bombo y platillo sin comentar las incidencias, porque lo que es a mi, ya me han jodido la mañana. El señor insiste en su táctica de hacerme parecer un pejiguera sin empatía que se queja sin ninguna comprensión, y de ese modo de alguna forma me traslada las culpas de lo que pasa. En ese punto, lo mando todo a la mierda y me voy a coger una guagua, porque mi jefe no es tan comprensivo como los señores del ayuntamiento cuando alguien llega tarde.
Conclusiones:
Señores de Bybike, yo comprendo su ansia por iniciar el servicio y que sea exitoso, pero deberían tener la gallardía de reconocer que las cosas no están funcionando, y que la excusa de "es el primer día" no vale para todo. Nadie puede preveer todos los problemas, pero sí puede ser diligente a la hora de resolverlos, y ustedes no lo están siendo. La culpa de que la lluvia estropee una estación puede disolverse en "los imponderables del destino", pero la falta de diligencia para resolverlo y activar la estación con brevedad no tiene excusa posible. Es, simplemente, desidia o incompetencia. O las dos cosas.
Se ha de estar a las duras y a las maduras, y si las cosas se les van de madre y no pueden garantizar el servicio, lo mínimo es, primero, reconocerlo, y luego advertirlo, porque si no los ciudadanos nos quedamos expuestos a problemas que realmente nos causan un estropicio diario.
Parece estar claro que hoy por hoy, el servicio Bybike puede ser una alternativa un domingo que no tienes prisa y que si no funciona, no pasa nada. Pero de ninguna manera puedes tratar de verlo como una alternativa de movilidad porque sencillamente no funciona, y cuando lo necesitas no está disponible, arriesgándote a llegar tarde a un trabajo que estando como están las cosas, no está como para jugárselo. De modo que alternativa, ninguna.
Mañana no volverá a pasarme, porque no puedo arriesgarme otra vez a que la estación de torre las palmas no funcione, a que la del gabinete siga parada y volver a retrasarme de nuevo. Con lo cual, a seguir tirando de guagua, y si se tercia, ya me daré un paseito en bici Bybike el domingo, sin apuros.
Guárdeme una cria, oiga. Y ahora acúsenme de incomprensivo.
martes, 24 de marzo de 2015
sábado, 7 de marzo de 2015
Ay mi Gran Canaria!
Cuando pasas años viviendo fuera, haces amigos que tarde o temprano, quieren venir a visitarte a tu tierra. Normalmente todo el mundo se hincha de orgullo patrio cuando foráneos se interesan por venir a conocer tu patria chica, pero para ser sinceros, a mi cada vez que uno me venía con la cantinela, me entraba el pánico.
He tenido que hacer de cicerone en este desdichado peñasco demasiadas veces ya, y siempre se repite la misma historia: Gente que viene con una preconcebida idea del paraiso, y que en cuanto pone las patas sobre la isla, se le cambia la mueca de ilusión por una de decepción que a mi, particularmente, me derrota. Ahora ya cada vez me duele menos, pero también es cierto que he tratado de variar mi estrategia e intento no mentir. Si me preguntan que cual es la isla más bonita para visitar, siempre respondo que todas tienen sus cosas, pero les recomiendo Lanzarote o La Palma. Con esa estrategia ya me quito de encima a unos cuantos, y además no miento. Pero la tragedia viene cuando ya han decidido que vienen a Gran Canaria, y más concretamente, a Las Palmas. Entonces no me queda otro remedio que, dependiendo del grado de compromiso con los interfectos, programar unos dias de excursiones a los lugares donde pasar la menor verguenza posible.
Normalmente el itinerario ya lo tengo protocolizado: Día 1:Teror-Valleseco-Moya-Fontanales. Día 2 Sureste pasando por Guayadeque- Maspalomas-Mogán. Día 3: Agaete. Lo demás se improvisa en función del tiempo y las ganas.
De entrada, al recogerlos en el aeropuerto y de camino hacia Las Palmas, ya empiezan los primeros inocentes comentarios que no puedes acallar de ninguna forma. " es seca la isla, ¿no?". Ese comentario que intenta disimular la primera decepción sin resultar maleducado. Y ahí despliego el argumentario oportuno del "continente en miniatura....esto que ves no es toda la isla...la variedad climática y paisajística, bla bla bla....". Y como siempre, el interlocutor hace un acto de fe e intenta creerte mientras ya barrunta en silencio que venir ha sido un error.
La entrada en la ciudad no mejora mucho las cosas. Y menos en los últimos tiempos, donde los que venian al paraiso lo primero que ven en nuestra bahia son un montonazo de plataformas petrolíferas y superpetroleros adornando el horizonte. De la ciudad, mejor no hablar. De hecho, no se habla. Van en el coche mirando por las ventanillas y en silencio. Un educado silencio basado en "si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada".
El 99% del tiempo, Las Palmas está nublada, de modo que es muy probable que tus visitantes hayan llegado un día normal y corriente, donde Mordor hace gala de su poderío. Normalmente el comentario no tarda mucho en llegar "vaya, hemos pillado un día malo". Y tú sólo tienes tres opciones: callarte, mentir, o decir la verdad. Yo antes mentía, ahora callo. Mentir no sirve de nada cuando sabes que se van a pasar una semana en la ciudad y no van a ver el sol en ella, de modo que mejor callarse. Decir la verdad no es oportuno tampoco, porque la sinceridad es una virtud que a todo el mudo le gusta hasta que alguien la pone en práctica, y siempre acabas quedando como un cretino.
Una vez instalados, les llevas a dar una vuelta por los lugares emblemáticos de la ciudad. Vegueta, catedral, casa de colón, Triana.....y luego paseito por las canteras. La zona alta la evitas de todas las formas posibles. Normalmente el casco histórico les gusta. La playa de las canteras...psé. Nosotros vivimos en el yupilandia de "la mejor playa urbana del mundo", pero lo cierto es que a la mayoría de la gente un poco viajada, Las Canteras no suele parecerles nada fuera de lo normal. Y eso si los encauzas convenientemente por la avenida, porque como se te ocurra hacerles callejear por los aledaños de la playa, se mueren de asco. Todos sabemos el estado y el aspecto de las calles aledañas a la playa, pero es mejor que nuestros invitados siga ignorándolo.
Intentas centrar la conversación por la playa en el tema climatológico. Las suaves temperaturas anuales que permite disfrutarla todo el año y bla bla bla... Por supuesto, omites que el agua está helada entre octubre y mayo, y que nadie en su sano juicio, excepto los finlandeses y suecos se meten ahí por voluntad propia. Y tampoco les dices que esta bonita playa sólo tiene sol en septiembre-octubre, porque el resto del año es un lugar tenebroso y permanentemente nublado. Y salvas como puedes el expediente. Aunque sabes de sobras que en los días que están aquí y que no puedas escaquearte del trabajo para acompañarles, ellos acudirán a las canteras a terminar de decepcionarse y abandonar la isla con el comentario de siempre: "lástima que hemos pillado mal tiempo..."
Los días de excursiones (que apunté anteriormente), se salvan con cierta dignidad. Tú te esfuerzas en que las medianias salven la imágen de isla frondosa y semi tropical que ellos esperaban, aunque es imposible mitigar la estampa de territorio super poblado y arquitectónicamente aberrante. Todas nuestras carreteras están jalonadas de casas garageras, cuadradas, con azotea y bloque visto. Es difícil concentrarles en la arquitectura típica canaria de caserío blanco con tejas, cuando el 99% de lo que ven circulando con el coche son esas horribles barriadas enteras de cajones desconchados por todas partes. Y ellos lo ven, no te quepa duda. Pero vuelven a callar educadamente. Por suerte, la ruta centro, con el Roque Nublo y demás, les despista un poco y la belleza de algunos barrancos permiten que tu verguenza descanse un poco. Pero solo un poco.
El día que vas al sur quisieras ponerles una venda en los ojos hasta que tuvieran delante las dunas de Maspalomas, pero es imposible, de modo que se maman toda la agreste autopista hasta llegar a esa locura turística que es Playa del Ingles, donde al llegar te miran como diciendo "Pero tio, nos has traido a guirilandia?". No obstante, cuando consigues llegar a las dunas se les pasa un poco el disgusto. Pero solo un poco. Si continuas hasta Mogán, tienes que mamarte los comentarios y las caras al pasar por Puerto Rico. Cuando ven ese barranco forrado de azulejos se les nota en la cara lo que están pensando. Y la conversación se centra en el daño que le ha hecho el turismo a esta tierra y bla bla bla..... Por suerte en la ruta sur no tienes que estar buscando excusas con el tiempo, porque el sol está garantizado.
La ruta Norte hasta Agaete es más de lo mismo. Tú les vendes un entrañable pueblecito de pescadores, pero al llegar, después de una ruta de nuevo jalonada por lo más mediocre de la arquitectura suburbial arábiga, lo que ven es un puerto cada vez más agresivo con su Fred Olsen capitaneando las vistas, y una guirilandia llena de restaurantes de pescado congelado y paella en primera fila. Y una preciosa playa de piedras negras en la que curiosamente, no son capaces de apreciar la belleza que le encontramos los oriundos de la isla. Les diriges la mirada hacia la punta de la aldea y la bonita cordillera de cola de dinosaurio para que se entretengan sacando fotos y no miren mucho lo demás.
En definitiva, me agota ser guía de mi isla, y cada vez entiendo más a los avezados touroperadores que cuando venden canarias, se limitan a vender sol y playa, ofreciéndoles a los turistas unos paquetes que se limitan a pasar 10 días encerrados en el sur, a ser posible en un TI, y sin más aspiraciones aventureras que ir del apartamento a la playa. Nuestros touroperadores lo tienen claro, y saben más que los ratones coloraos. No van a arriesgar el negocio por ir quedando patrióticamente bien.
Ay, mi Gran Canaria!!
He tenido que hacer de cicerone en este desdichado peñasco demasiadas veces ya, y siempre se repite la misma historia: Gente que viene con una preconcebida idea del paraiso, y que en cuanto pone las patas sobre la isla, se le cambia la mueca de ilusión por una de decepción que a mi, particularmente, me derrota. Ahora ya cada vez me duele menos, pero también es cierto que he tratado de variar mi estrategia e intento no mentir. Si me preguntan que cual es la isla más bonita para visitar, siempre respondo que todas tienen sus cosas, pero les recomiendo Lanzarote o La Palma. Con esa estrategia ya me quito de encima a unos cuantos, y además no miento. Pero la tragedia viene cuando ya han decidido que vienen a Gran Canaria, y más concretamente, a Las Palmas. Entonces no me queda otro remedio que, dependiendo del grado de compromiso con los interfectos, programar unos dias de excursiones a los lugares donde pasar la menor verguenza posible.
Normalmente el itinerario ya lo tengo protocolizado: Día 1:Teror-Valleseco-Moya-Fontanales. Día 2 Sureste pasando por Guayadeque- Maspalomas-Mogán. Día 3: Agaete. Lo demás se improvisa en función del tiempo y las ganas.
De entrada, al recogerlos en el aeropuerto y de camino hacia Las Palmas, ya empiezan los primeros inocentes comentarios que no puedes acallar de ninguna forma. " es seca la isla, ¿no?". Ese comentario que intenta disimular la primera decepción sin resultar maleducado. Y ahí despliego el argumentario oportuno del "continente en miniatura....esto que ves no es toda la isla...la variedad climática y paisajística, bla bla bla....". Y como siempre, el interlocutor hace un acto de fe e intenta creerte mientras ya barrunta en silencio que venir ha sido un error.
La entrada en la ciudad no mejora mucho las cosas. Y menos en los últimos tiempos, donde los que venian al paraiso lo primero que ven en nuestra bahia son un montonazo de plataformas petrolíferas y superpetroleros adornando el horizonte. De la ciudad, mejor no hablar. De hecho, no se habla. Van en el coche mirando por las ventanillas y en silencio. Un educado silencio basado en "si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada".
El 99% del tiempo, Las Palmas está nublada, de modo que es muy probable que tus visitantes hayan llegado un día normal y corriente, donde Mordor hace gala de su poderío. Normalmente el comentario no tarda mucho en llegar "vaya, hemos pillado un día malo". Y tú sólo tienes tres opciones: callarte, mentir, o decir la verdad. Yo antes mentía, ahora callo. Mentir no sirve de nada cuando sabes que se van a pasar una semana en la ciudad y no van a ver el sol en ella, de modo que mejor callarse. Decir la verdad no es oportuno tampoco, porque la sinceridad es una virtud que a todo el mudo le gusta hasta que alguien la pone en práctica, y siempre acabas quedando como un cretino.
Una vez instalados, les llevas a dar una vuelta por los lugares emblemáticos de la ciudad. Vegueta, catedral, casa de colón, Triana.....y luego paseito por las canteras. La zona alta la evitas de todas las formas posibles. Normalmente el casco histórico les gusta. La playa de las canteras...psé. Nosotros vivimos en el yupilandia de "la mejor playa urbana del mundo", pero lo cierto es que a la mayoría de la gente un poco viajada, Las Canteras no suele parecerles nada fuera de lo normal. Y eso si los encauzas convenientemente por la avenida, porque como se te ocurra hacerles callejear por los aledaños de la playa, se mueren de asco. Todos sabemos el estado y el aspecto de las calles aledañas a la playa, pero es mejor que nuestros invitados siga ignorándolo.
Intentas centrar la conversación por la playa en el tema climatológico. Las suaves temperaturas anuales que permite disfrutarla todo el año y bla bla bla... Por supuesto, omites que el agua está helada entre octubre y mayo, y que nadie en su sano juicio, excepto los finlandeses y suecos se meten ahí por voluntad propia. Y tampoco les dices que esta bonita playa sólo tiene sol en septiembre-octubre, porque el resto del año es un lugar tenebroso y permanentemente nublado. Y salvas como puedes el expediente. Aunque sabes de sobras que en los días que están aquí y que no puedas escaquearte del trabajo para acompañarles, ellos acudirán a las canteras a terminar de decepcionarse y abandonar la isla con el comentario de siempre: "lástima que hemos pillado mal tiempo..."
Los días de excursiones (que apunté anteriormente), se salvan con cierta dignidad. Tú te esfuerzas en que las medianias salven la imágen de isla frondosa y semi tropical que ellos esperaban, aunque es imposible mitigar la estampa de territorio super poblado y arquitectónicamente aberrante. Todas nuestras carreteras están jalonadas de casas garageras, cuadradas, con azotea y bloque visto. Es difícil concentrarles en la arquitectura típica canaria de caserío blanco con tejas, cuando el 99% de lo que ven circulando con el coche son esas horribles barriadas enteras de cajones desconchados por todas partes. Y ellos lo ven, no te quepa duda. Pero vuelven a callar educadamente. Por suerte, la ruta centro, con el Roque Nublo y demás, les despista un poco y la belleza de algunos barrancos permiten que tu verguenza descanse un poco. Pero solo un poco.
El día que vas al sur quisieras ponerles una venda en los ojos hasta que tuvieran delante las dunas de Maspalomas, pero es imposible, de modo que se maman toda la agreste autopista hasta llegar a esa locura turística que es Playa del Ingles, donde al llegar te miran como diciendo "Pero tio, nos has traido a guirilandia?". No obstante, cuando consigues llegar a las dunas se les pasa un poco el disgusto. Pero solo un poco. Si continuas hasta Mogán, tienes que mamarte los comentarios y las caras al pasar por Puerto Rico. Cuando ven ese barranco forrado de azulejos se les nota en la cara lo que están pensando. Y la conversación se centra en el daño que le ha hecho el turismo a esta tierra y bla bla bla..... Por suerte en la ruta sur no tienes que estar buscando excusas con el tiempo, porque el sol está garantizado.
La ruta Norte hasta Agaete es más de lo mismo. Tú les vendes un entrañable pueblecito de pescadores, pero al llegar, después de una ruta de nuevo jalonada por lo más mediocre de la arquitectura suburbial arábiga, lo que ven es un puerto cada vez más agresivo con su Fred Olsen capitaneando las vistas, y una guirilandia llena de restaurantes de pescado congelado y paella en primera fila. Y una preciosa playa de piedras negras en la que curiosamente, no son capaces de apreciar la belleza que le encontramos los oriundos de la isla. Les diriges la mirada hacia la punta de la aldea y la bonita cordillera de cola de dinosaurio para que se entretengan sacando fotos y no miren mucho lo demás.
En definitiva, me agota ser guía de mi isla, y cada vez entiendo más a los avezados touroperadores que cuando venden canarias, se limitan a vender sol y playa, ofreciéndoles a los turistas unos paquetes que se limitan a pasar 10 días encerrados en el sur, a ser posible en un TI, y sin más aspiraciones aventureras que ir del apartamento a la playa. Nuestros touroperadores lo tienen claro, y saben más que los ratones coloraos. No van a arriesgar el negocio por ir quedando patrióticamente bien.
Ay, mi Gran Canaria!!
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